Aquí es donde comienzo y me
destruyo, un breve espacio para las frustraciones cotidianas, he decidido ser
un duende de jardín, ponerme mi gorro de hongo y pasearme una y otra vez sobre
las profanas tumbas, ¡¡aaah!! porque quiero ser un duende de jardín en un
cementerio atestado de cuerpos, quiero que me pongan ahí, en una canastita
donde el principal sostén sean mis cenizas.
Ciertamente deseo con todas mis
fuerzas ser el duende guardián de la tumba de alguien, y que me pongan de paso
un estuche muy mono para mensajes, mensajes que como duende he de llevar a los
muertos de los alrededores, sí, consideremos un hecho: que siendo de porcelana
tendré la necesidad de estar deambulando de un lado a otro mientras me ruedo,
después quizá puedo tener un sequito de hongos a mi alrededor que me ayuden a
llevar tantos mensajes como se pueda al inframundo.
¿Cuántos serán los hongos que me
auxilien?, cuántos serán los hongos que me guíen, quiero ser un duende de
jardín, del jardín de este cementerio que de paso esta repleto de gente que no
conocí, con las tumbas levantadas, olvidadas por su gente, perdidas eternamente
como mi alma de duende.
Me pondré a platicar con todos, a conocer sus
memorias, les preguntaré por qué los han dejado ahí, seguro que ellos tienen
mucho que contarme, como los abuelos antes de marcharse, y entonces quedaré
como ellos en fotografías y cuando ya no existan historias que contar me
inventaré algunas que narrarPor : Vashdaryan.

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