Quisiera, qué quisiera, a veces
quisiera… que el universo se rescribiera; no más bien quisiera yo rescribir
parte del universo para que me tocase una mejor estrella; estar en aquellas
portadas, en aquellos carteles, en aquellas inigualables presentaciones, bajo
la luz de la luminaria.
Después
de todo, sin cambiar nada, sin transformar, sin maquillar, sin desaparecer lo
que amo, quisiera… qué quisiera, todos ellos buscan esa estrella, que rebase la
noosfera, que aplaste a los demás.
Hoy
si tengo ganas de llorar, de gritar, de enterrarme bajo una roca abrazada de su
espalda, para que nada de mí salga; y que inunde nuestra tumba de gritos y
desgarros desafinados; luego entonces que cubran la piedra con gárgolas para
que mi alma descanse bajo el manto de sus alas.
Que me
protejan esas musas con sus dulces bondades, que se agigante el mar y arrase
con la piedra debajo de la que me meta.
Mis ojos curiosos miran el firmamento de
destinos que no son los míos pero que a veces quisiera abrazar, tal vez no
tengo el entusiasmo para seguir sonriendo bajo las máscaras de falsedad; quiero
llorar, porque la tristeza más que un estado se vuelve una contemplación;
porque al ser humano nada de nada, de lo que se dice nada… le satisface en el
mundo.
Y
así pensando en las estrellas, en las luminarias, en las ilusiones que se han
ido marchitando como las rosas en botes, espero rescribir el universo, o al
menos parte de ello, para que mi sonrisa no se apague, para que vuelva a
brillar; y de ahí vuelta a empezar, a buscar otra razón más para llorar, para
dejar el firmamento para robarme las estrellas, aunque sea una de ellas; para
sí con ellas poder brillar.
Quizá
sea arriesgado, quizá sea demasiado, un ser de oscuridad que busca el alma de
una que otra estrella para poder brillar.

¡Oh santo cielo!
ResponderEliminarEs muy bonito, pero conmovedor a la vez, ¡me encantó! :)
Yo también quisiera muchas cosas =D
Me gustó mucho este escrito.