“La delgada línea que se encuentra entre la
realidad y la ficción.
La ligera brisa que sopla en un día en donde todo
parece ser irregular.
El tiriteo incesante de ese ser encerrado en la
prisión del olvido.
El miedo que se incrementa cuando la noche es
capaz de arribar.”
*
* *
Sola
en la noche danza, invocando los dulces placeres de la destrucción y la furia;
intimidando a los miedos pertenecientes de cualquier debilidad abrumada por la
agonía.
Una sola
criatura, condenando mortales a un lecho de asfixiante locura con sus corroídas
alas de fuego de ese abismo infernal. Suprimiendo pasiones de contados humanos
que se atreven a hacerle frente, suplicando la delicia de la vida inmortal.
Conjura
todas sus vidas para eliminar los indicios de felicidad engañosa; encierra los
miedos en sus frágiles cuerpos, corrompiendo sus mentes, eliminando sus sueños.
Un corto
escape de realidad es suficiente para atraer sus cantos sordos. Dulce agonía
que quiebra el mundo, ahora a sus pies. Injurias hacia los despojos de mortales
que cambiaron sus vidas por algo de irrealidad. Lamiendo la sangre derramada de
cuellos y muñecas de insignificantes sacrificios a su nombre. Tarareando
melodías ininteligibles. Aclamando al fuego sofocante a su alrededor.
“La
última vez”, así es conocido ese mundo, en que sólo por última vez serás capaz
de decidir derramar tu vida o huir de sus alas para no quemarte jamás. La
última vez en que toda tu realidad profanará los cuerpos de vírgenes impuras y
estrangulará verdades que nadie supo apreciar. La última vez que verás los
sueños suicidarse por torpes humanos que se refugiaron en sus miedos y se
ahogaron en sus propias pesadillas.
Ese mundo
gobernado por una sola criatura. La que crea miles de juegos en los que siempre
perderás. La que persigue silencios para volverlos gritos dentro de tus oídos.
La que traiciona a sangre fría la confianza más pura de estúpidas amistades. La
que, con su único beso, te destierra de tu mundo y absorbe tu alma para
alimentarse de ella.
Así es
como te damos la bienvenida. Decide morir y jurarnos lealtad eterna; decide
perderte en tu locura o en derramarnos tu sangre a nuestros pies… ¡Decide!
Yo soy tu
oscuridad, tus placeres más ocultos, tu odio infundado y la condena de tu vida.
Isabel N. Osnaya

¡Muy bueno! Eres excelente Laura.
ResponderEliminar:) Gracias... Es bueno que lo aprecies
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