Siento nostalgia de aquel brillante mar, con sus olas
iluminadas por la eternidad.
Siento nostalgia de la tranquilidad que acurrucaba mi alma
en su andar, lejos de las presiones; de las pretensiones de la vida mortal.
Siento nostalgia del cielo gris que solía invitarme a soñar,
y de esos sueños que dejé escapar en forma de suspiros.
De las gotas saladas que cubrían mi rostro cuando caminaba
sobre las piedras que cubrían la arena.
Nostalgia del infinito y sus estrellas, de las voces de mis
ancestros.
Nostalgia de abrazarme a los astros, de oler la hierba
fresca tras el sendero.
Eran tan bellos tiempos, tan maravillosos recuerdos,
¿ De dónde salen tantos recuerdos?
Si pudiera escribir mi vida en notas de una canción sería
una que tuviera los coros del universo.
Si pudiera transformarme en flor sería un diente de león,
que al desprenderse volara lejos.
Visitaría lugares, conocería personas, reiría con mis hojas
al viento. Volaría junto con él.
Quisiera ser aquel hermoso diente de león, desprendido al
tiempo, mirando al pasar el firmamento, y cuando la tormenta llegara, quedarme
en la tierra, para sembrar nuevas esperanzas, nuevos anhelos.
Siento nostalgia: del tiempo que avanza cada vez más rápido
en su tic tac, que avanza y se lleva lo que amo, mientras yo imagino que vuelo
y mientras camino sueño…
Y por qué no… también vuelo.

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