Esa línea me reprende como un silbido: tan ligero y sublime como un
sueño. ¡Tómame!
Ese ángulo que se escabulle en su vértice y vuelve a formar sus 360°. Somos
ahora uno.
La forma que sigue aquél fuego que no se apaga pero sin quemar nada.
¡Enloquece!
Mírame ahora, sin nada y nada, con todo y la nada. Suplícame ahora,
ambos supliquemos.
Recorre mis fragmentos. Recorre mis hilos. Recorre la marea que regresa
a los ríos.
Marca tu resolución, completa éste delirio. Crea conmigo el escenario
perdido. Sé mi espectro.
Transforma la falsedad en la sátira del deseo. Convierte mis manos en
el fuego que te consume.
Danza junto con todo este susurro gélido. Intercambia tu vida por un
poco de esta muerte.
Apuesta toda tu burla, derrota a éste infierno. Si todo se congela
ahora lo que queda es deseo.
Te advierten mas no gritan. Te retraen mas no te alejan. Todo aquí ha
sido para provocarte.
Como aquél silencio, se escabulle bajo tus brazos. Todo se contrae. Se
desdibuja todo el cielo.
Te encierra, te condena bajo su espina. Formemos el fuerte ahora que
tenemos todo el tiempo.
Manipula tu propia oscuridad mientras estás a merced de la mía. Acerca
tu sueño junto al mío.
Todo el campo ahora se ha vuelto locura. El baile se ha convertido en
una sincronía. Mira el final.
Uno. Dos. Tres…
Seis. Once. Trece…
Todo suele arder. Todo suele retroceder. Todo se suele contraer. Ahora
ambos podemos perder.
Sigamos bailando, sigue mis fragmentos. Esos ángulos han vuelto y
reclaman nuestro fuego.
Uno. Dos. Tres…
Seis. Once. Trece…
Siete. Nueve. Doce…
Cuatro. Seis bis. Uno…
No hay que dejar de bailar. Nunca hay que dejar de apostar.
-WeiterDasKind

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