“Al otro lado del río Aqueronte las almas que no han podido pagar el precio del Barquero vagan durante cien años hasta que el mismo Caronte acceda a transportarles gratuitamente hacia el descanso eterno. “
Me declaro culpable de esta afrenta,
la mirada de Caronte está puesta sobre mi,
Que distante se encuentra el tiempo en el que fui
por completo feliz,
pero la envidia no apaga las llamas más intensas
tornando en colores grises la fortaleza de sus proezas
La niebla y el sol luchaban, en las orillas del mar.
la niebla ,gris , abismal, pesada y triste, se queja
y , pegándose con sus garras a la tierra y el mar, los deja
teñidos ambos por igual.
El sol callaba, a lo lejos seguro de su poder ;
si su calor llega a tierra la playa se tornará nube
y desaparecerá la niebla
Después, llegó el optimismo :calma, luz, adoración,
y en el horizonte un atisbo de luz, de paz y calor.
Oh dulce Caronte que en tu sombra reposé,
fatigada del camino ¡qué dulce tu alimento!
distinto de los otros, silvestres, sin cultivo,
salvajes, agresivos.
Deseé estar bajo tu sombra, y me senté contigo, sosegada,
libre ya de los ardores del estío.
El gris se tornó plateado y el alma arde en la alegría
del sol que , en un amanecer osado
dejó paso a un nuevo día.
Por : Vashdaryan

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